El acné, un problema dermatológico propio de la adolescencia, el cual puede perdurar en la etapa adulta, ya sea en forma de acné o de brotes esporádicos, puede dejar secuelas en nuestra piel, ya sea en forma de manchas o cicatrices. En el caso de las cicatrices, quitarlas puede ser complicado pero existen tratamientos efectivos que pueden ayudarnos a reducirlas, dando al rostro un aspecto sano y luminoso. Te contamos todo a continuación.
Un breve repaso al acné
El acné es una enfermedad caracterizada por la aparición en la piel de lesiones consecuencia de una foliculitis, su inflamación y la infección del poro folicular. Estas lesiones pueden ser grano, quistes, espinillas negras o parches rojos. Su origen se debe a la interacción entre hormonas, sebo y bacterias de la piel, que se acumulan en los poros, bloqueándolos y formando un comedón. Se estima que esta enfermedad afecta al 80% de la población, especialmente adolescentes, pero también a adultos.
¿Por qué el acné deja cicatrices?
Al tocar puntos negros y espinillas con los dedos u otro objeto, se pueden producir daños en los tejidos y glándulas que los rodean, empeorando así los síntomas del acné y aumentando el riesgo de formación de cicatrices. Estas se forman cuando la capa más externa de la piel se ve dañada y no es capaz de regenerarse con normalidad, haciéndolo de forma irregular por la pérdida de fibras de colágeno, elastina y ácido hialurónico en la zona. Esto produce un descenso del volumen, apareciendo así esas marcas o cicatrices en forma de marcas rojas (en el caso de pieles claras) o marrones (en pieles más oscuras).
Tipo de cicatrices
Las cicatrices más frecuentes en la zona del rostro son las conocidas como cicatrices atróficas, y estas se dividen según su morfología en tres tipos:
- Cicatrices onduladas o rolling. Son superficiales y suaves.
- Cicatrices furgoneta o boxcar. Son más profundas, con bordes definidos y mayores de 3 mm de ancho.
- Cicatrices picahielos o icepeak. Son muy profundas y puntiformes.
Tratamiento para las cicatrices de acné
El objetivo principal del tratamiento de las cicatrices de acné es estimular la producción de las sustancias perdidas de la piel. Para ello, existen varias soluciones, y todas ellas parten por una visita previa al dermatólogo para que determine el tipo de cicatriz y la solución más eficaz.
Entre los tratamientos más utilizados se encuentran:
- Cremas. Una de las primeras opciones que suele recomendarse son las cremas que promueven la formación de colágeno, las cuales deben ser aplicadas con regularidad.
- Peeling químico. Su objetivo es la mejora de la calidad de la epidermis, dándole una textura más suave y homogénea. Estos puede realizarse con ácido salicílico, ácido tricloracético (TCA) o con ácido tricoloroacético, en función de la profundidad con la que se trabaje. También existen opciones para realizar este peeling en casa.
- Microdermoabrasión. Consiste en la eliminados de las capas superiores de la piel.
- Láser fraccionado. Consiguen una estimulación de las células de la piel encargadas de sintetizar el colágeno y elastina sin dañar la epidermis.
- Infiltraciones de ácido hialurónico. Su fin es hidratar las zonas con pérdida de volumen y ayudan a rellenarlas.
Todos ellos necesitarán de una aplicación extendida en el tiempo para conseguir reducir la apariencias de las marcas o cicatrices.
Prevenir las cicatrices de acné
Como siempre, el mejor tratamiento es la prevención, procurando que las cicatrices no llegue a formarse, siendo el primer paso de todo consultar a un dermatólogo. Para ello, recomendamos:
- No pellizcar ni apretar los granos.
- Evitar limpiadores y exfoliantes fuertes.
- Hidratación facial diaria.




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